Metamizol: para qué sirve, dosis y efectos secundarios
El metamizol es un analgésico y antipirético del grupo de las pirazolonas, indicado en el dolor agudo moderado o intenso y en la fiebre alta que no responde a otras medidas. En España es un medicamento sujeto a prescripción médica y arrastra un aviso de seguridad importante: puede provocar agranulocitosis, una reacción muy poco frecuente pero potencialmente mortal. Esta ficha es información sobre el medicamento; MEDINOW no ofrece la renovación de recetas de metamizol, y más abajo se explica por qué.
¿Para qué sirve el metamizol?
El metamizol sirve para tratar el dolor agudo moderado o intenso, incluido el dolor postoperatorio y el cólico, y para bajar la fiebre alta cuando no ha respondido a otras medidas. Se comercializa en España en cápsulas, en gotas y en solución inyectable, con nombres como Nolotil, Metalgial, Algi-Mabo y distintos genéricos EFG. Pertenece a las pirazolonas y su acción combina un efecto analgésico potente, un efecto antitérmico marcado y una acción espasmolítica que explica su uso tradicional en el dolor de tipo cólico. A diferencia de los antiinflamatorios clásicos, su efecto antiinflamatorio es escaso, y también es distinto su perfil de riesgo: agrede menos la mucosa gástrica, pero introduce un riesgo hematológico que no tienen el paracetamol ni el ibuprofeno. Ese equilibrio es la razón de que sea un medicamento de prescripción y de que la indicación autorizada hable de dolor agudo, no de dolor crónico mantenido durante meses.
Dosis y cómo se toma
La dosis, la vía y la duración las decide el médico, y en el metamizol la duración importa tanto como la cantidad. La presentación oral más habitual en España es la cápsula de 575 mg, que se traga entera con un vaso de agua; las gotas permiten ajustar mejor en pacientes que no tragan cápsulas y la forma inyectable se reserva al ámbito sanitario. Las tomas se separan por el intervalo que indique el prospecto y no se acorta ese intervalo aunque el dolor vuelva antes: si la pauta se queda corta, lo que hay que revisar es el tratamiento, no la frecuencia. El metamizol es un analgésico para episodios concretos. Si el dolor se prolonga, si hace falta tomarlo casi todos los días o si se encadenan envases uno detrás de otro, la conducta correcta es volver a la consulta y estudiar la causa del dolor, porque el riesgo del fármaco no depende de la dosis acumulada, pero la exposición repetida multiplica las ocasiones.
Agranulocitosis: el riesgo que define este medicamento
El metamizol puede causar agranulocitosis, un descenso brusco de los granulocitos, las células blancas que combaten las infecciones. Es una reacción adversa muy poco frecuente, pero potencialmente mortal. La AEMPS, en su nota de seguridad MUH (FV), 04/2024, recogió las conclusiones de la evaluación europea con varios puntos que conviene conocer al detalle: la agranulocitosis no depende de la dosis administrada, puede aparecer en cualquier momento del tratamiento e incluso poco después de terminarlo, y puede ocurrir en personas que ya habían tomado metamizol antes sin ningún problema. Por eso la misma nota eliminó la recomendación de hacer controles periódicos de recuento sanguíneo: no demostraron ser eficaces para prevenirla. La medida que sí funciona es reconocer los síntomas pronto. La evaluación europea concluyó además que el beneficio del metamizol supera a sus riesgos en las indicaciones autorizadas, y que los datos disponibles no permiten confirmar ni descartar un riesgo mayor en poblaciones con características étnicas o genéticas concretas.
Señales de alarma: cuándo suspenderlo y buscar atención médica
Hay que suspender el metamizol y buscar atención médica de inmediato ante escalofríos, fiebre, dolor de garganta o llagas dolorosas en las mucosas, sobre todo en la boca, la nariz y la garganta o en la región genital o anal. Son los síntomas que sugieren agranulocitosis y así los describe la propia nota de la AEMPS dirigida a la ciudadanía. Dos matices los hacen fáciles de pasar por alto. El primero es que, si estás tomando metamizol precisamente para la fiebre, el medicamento puede bajarla y ocultar el aviso. El segundo es que, si estás con antibióticos, los síntomas típicos de una infección pueden aparecer atenuados o enmascarados. Ante la duda, no se espera a ver si mejora: se suspende y se consulta. El médico solicitará un hemograma, y el tratamiento debe interrumpirse sin esperar al resultado.
Hay una segunda señal de alarma, menos conocida y que la ficha técnica describe aparte: el daño hepático. Se han notificado casos de hepatitis aguda en personas tratadas con metamizol, que aparecieron desde unos pocos días hasta unos pocos meses después de empezar. Los síntomas que hay que reconocer son náuseas que no ceden, pérdida de apetito, orina oscura, dolor en el costado derecho y coloración amarillenta de la piel o del blanco de los ojos. Ante cualquiera de ellos hay que suspender el metamizol y contactar con el médico para que valore la función del hígado. La mayoría de los pacientes se recuperaron al interrumpir el tratamiento, pero en casos aislados el cuadro progresó hasta una insuficiencia hepática grave. Igual que ocurre con la agranulocitosis, quien haya tenido un episodio de daño hepático durante un tratamiento con metamizol sin otra causa que lo explique no debe volver a recibirlo. En una situación urgente, el teléfono de emergencias en España es el 112.
Contraindicaciones y precauciones
El metamizol no debe administrarse nunca a quien haya tenido agranulocitosis u otra alteración grave del recuento sanguíneo tras tomar metamizol u otras pirazolonas o pirazolidinas, como los medicamentos que contienen propifenazona, ni a pacientes con alteraciones de la función de la médula ósea o enfermedades del sistema hematopoyético. Tampoco se utiliza en personas con déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa ni en porfiria aguda intermitente, y está contraindicado en el tercer trimestre del embarazo. Requiere precaución en pacientes con hipotensión o inestabilidad circulatoria, porque puede provocar descensos de tensión, especialmente con la administración inyectable, y en insuficiencia renal o hepática. Quien haya presentado asma, urticaria o reacciones tras otros analgésicos tiene más riesgo de reacción también con este. Si vas a tomarlo, guarda el prospecto: la lista de síntomas de alarma es corta y merece leerse antes de la primera dosis, no después de la décima.
Alcohol y otros medicamentos
El alcohol y el metamizol se potencian mutuamente en sus efectos, así que durante el tratamiento conviene evitarlo. En cuanto a interacciones, el metamizol puede reducir los niveles en sangre de la ciclosporina, que entonces necesitan vigilancia, y no debe combinarse con otros fármacos que deprimen la médula ósea, como el metotrexato, porque el riesgo hematológico se suma. También puede alterar el efecto de los anticoagulantes orales y potenciar el descenso de tensión con otros medicamentos hipotensores. Con clorpromazina puede producirse hipotermia grave. Un aviso práctico que se olvida a menudo: muchos analgésicos combinados de mostrador contienen pirazolonas o derivados, de modo que se puede acumular exposición sin saberlo. Lleva a la consulta y a tu farmacia la lista completa de lo que tomas, incluidos los productos que compras sin receta.
¿El metamizol se vende sin receta en España?
No. Todas las presentaciones de metamizol registradas en España constan en el CIMA de la AEMPS como medicamento sujeto a prescripción médica, ya sea de marca o genérico EFG. Sin receta, en una farmacia española se dispensan paracetamol e ibuprofeno en las presentaciones autorizadas para venta libre, que cubren buena parte del dolor leve o moderado y de la fiebre; no son equivalentes al metamizol, pero tampoco arrastran su riesgo hematológico. Si un dolor requiere de forma repetida un analgésico de prescripción, el problema que hay que resolver es el dolor, no el acceso al medicamento. En MEDINOW no tramitamos renovaciones de recetas de metamizol: su indicación autorizada es el dolor agudo y la fiebre alta, la reacción adversa que lo caracteriza puede aparecer en cualquier momento y sin previo aviso, y una valoración a distancia basada en un formulario no es el marco adecuado para reponerlo de forma recurrente. Para este medicamento, la vía correcta es tu médico de cabecera o el especialista que trata tu dolor.
¿El metamizol necesita receta médica en España?
Sí. Todas las presentaciones registradas en el CIMA de la AEMPS, tanto de marca como genéricas, están sujetas a prescripción médica.
¿Cuánto tarda el metamizol en hacer efecto?
Por vía oral el efecto analgésico suele apreciarse dentro de la primera hora tras la toma, y en la fiebre el descenso de temperatura se nota en un plazo parecido. Los intervalos entre dosis los marca el prospecto y no deben acortarse por cuenta propia.
¿Qué síntomas obligan a dejar el metamizol?
Escalofríos, fiebre, dolor de garganta y llagas dolorosas en boca, nariz, garganta o zona genital o anal. Según la AEMPS, ante esos síntomas hay que suspender el medicamento y buscar atención médica de inmediato, porque pueden indicar agranulocitosis.
¿Se puede tomar metamizol con alcohol?
No es recomendable: el alcohol y el metamizol potencian mutuamente sus efectos. Además, el alcohol puede confundir la interpretación de síntomas como el malestar general o la somnolencia.
¿Hace falta hacerse análisis de sangre periódicos mientras se toma?
La nota MUH (FV), 04/2024 de la AEMPS eliminó esa recomendación, porque los controles de recuento sanguíneo no demostraron ser eficaces para anticipar la agranulocitosis. Lo que sí se recomienda es reconocer pronto los síntomas y suspender el tratamiento sin esperar a los resultados si aparecen.
¿MEDINOW renueva recetas de metamizol?
No. Su indicación autorizada es el dolor agudo y la fiebre alta, no un tratamiento de mantenimiento, y su reacción adversa característica puede aparecer en cualquier momento y sin relación con la dosis. Para este medicamento la vía adecuada es tu médico de cabecera o el especialista que trata tu dolor.